Dietas para ancianos

La dieta en el anciano

27 noviembre 2009

La dieta en el anciano

Los requerimientos nutricionales de los ancianos son sustancialmente diferentes de los que tienen las personas jóvenes. En la vejez, el metabolismo se endentece al igual que todas las actividades, por lo que se necesita un menor aporte de nutrientes.

La calidad de la alimentación, así como su variedad, no necesitan cambiarse, a menos que una patología lo exija, pero sí deben moderarse las proporciones de los alimentos.

Se presentan dos problemas con la alimentación del anciano, en el anciano que experimenta problemas de anorexia, debe modificarse la alimentación para estimular la ingesta. En los ancianos obesos, deben lograrse una reducción pero que no sea drástica, pues esto acarrearía otra serie de problemas.

La presentación de comidas en forma que facilite la digestión, mejora la capacidad de absorción de los nutrientes. Si son atractivas, estimulará el apetito. Pero a su vez, las porciones deben ser pequeñas y bien repartidas.

En el caso de ancianos con ansiedad, puede contribuir a disminuir el apetito, el ofrecerle actividades recreativas que funcionen como distracciones.

Cuando existan problemas dentarios o de deglución, debe cambiarse la consistencia de la alimentación, ofreciendo comida blanda o triturada, según la conveniencia.

Características de la dieta:

- Los alimentos deben ser de fácil masticación y deglución.
- Presentar porciones pequeñas de comida. Si es necesario, aumentar la frecuencia.
- Dieta variada y equilibrada.
- Los lácteos deben estar presentes para combatir la osteoporosis.
- Disminuir la ingesta de azúcares.
- Bajar el consumo de sal.
- Incluir las carnes.
- Privilegiar los alimentos con grasas poliinsaturadas, tales como el aceite de oliva y el pescado.
- Incluir las fibras en forma de cereales integrales.
- Controlar que haya una ingesta diaria de agua y zumos de al menos un litro.
- Buena presentación de los alimentos, para asegurar su ingestión.

Dieta tipo para un anciano sano:

Desayuno:
- leche semi-descremada o descremada
- pan integral, cereales integrales o bollería no grasa
- confitura o queso

Media mañana:
- fruta y/o infusión

Almuerzo:
- pasta o arroz o legumbre
- carne poca grasa o pescado
- guarnición vegetal
- frutas (crudas o cocidas)

Merienda:
- yogur poco azucarado o con miel
- galletas o tostadas, bollos o bizcochos

Cena:
- sopa o pasta o verduras o patata y verduras
- pescado o queso o huevo
- fruta cruda o zumo sin azucarar

Al acostarse:
- leche caliente o infusión

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